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lunes, 1 de diciembre de 2014

El niño y el ambiente Montessori.


La mente absorbente.







La mente absorbente es desde cero hasta los seis años. Este período tiene dos subfases distintas: desde cero a tres años muestra un tipo de mentalidad a la cual el adulto tiene difícil acceso y de hecho no existen escuelas para estos niños; ellos no recuerdan las cosas de este período pero si pasan al neme o sea la memoria inconsciente. La otra subfase: desde los tres hasta los seis años, en la cual el tipo de mente es el mismo, pero el niño empieza a ser particularmente influible. Este período se caracteriza por las grandes transformaciones que se suceden en el individuo. Para convencerse de ello basta pensar en la diferencia que existe entre el recién nacido y el niño de seis años. De los tres a los seis años el niño tiene mente absorbente consciente, o sea que recuerda las cosas de este período y es lo bastante inteligente para ser admitido en la escuela. La pérdida de este período es irreparable.

La idea fundamental del enfoque Montessori hacia la educación es que cada niño lleva dentro de si las potencialidades del hombre que un día sera. De forma que pueda desarrollar al máximo sus capacidades físicas, emocionales, intelectuales y espirituales. 

El debe tener libertad, una libertad que se logra a través de la auto-disciplina y el orden.

Los niños Montessori trabajan tres niveles juntos en un salon de clases, o sea de 3 a 6 años, lo que vendría correspondiendo a maternal, kindergarten y pre-primero y así sucesivamente. Esto de mezclar los niños puede parecer raro a quienes no tengan pleno dominio del sistema, pero lo cierto es que todas las escuelas Montessori del mundo, con profesores Montessori graduados, tienen los niños mezclados así, pues el método lo exige; de lo contrario no podría decirse que se trata de una escuela Montessori genuina. 

El nivel y tipo de inteligencia se conforman fundamentalmente durante los primeros años de vida. A los 5 años, el cerebro alcanza el 80% de su tamaño adulto. La plasticidad de los niños muestra que la educación de las potencialidades debe ser explotada comenzando tempranamente.

Los conocimientos no deben ser introducidos dentro de la cabeza de los niños. Por el contrario, mediante la información existente los conocimientos deben ser percibidos por ellos como consecuencia de sus razonamientos.

Lo más importante es motivar a los niños a aprender con gusto y permitirles satisfacer la curiosidad y experimentar el placer de descubrir ideas propias en lugar de recibir los conocimientos de los demás.
Permitir que el niño encuentre la solución de los problemas. A menos que sea muy necesario, no aportar desde afuera nuevos conocimientos. Permitir que sean ellos los que construyan en base a sus experiencias concretas.
Con respecto a la competencia, este comportamiento debía ser introducido solo después de que el niño tuviera confianza en el uso de los conocimientos básicos. Entre sus escritos aparece: «Nunca hay que dejar que el niño se arriesgue a fracasar hasta que tenga una oportunidad razonable de triunfar».

Consideraba no se podían crear genios pero sí, darle a cada individuo la oportunidad de satisfacer sus potencialidades para que sea un ser humano independiente, seguro y equilibrado.

Otro de sus conceptos innovadores fue que cada niño marca su propio paso o velocidad para aprender y esos tiempos hay que respetarlos.



La mente absorbente según el método Montessori.



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